Por miles se contaban anoche los vila-realenses que, como en cada edición de las fiestas patronales de la ciudad –las de ahora, en honor a Sant Pasqual; y las de septiembre, por la Mare de Déu de Gràcia–, salieron a las calles y plazas para celebrar la tradicional Nit de la Xulla. Un evento que se sitúa en la pole position de los actos festivos más multitudinarios y, por el contrario, es el que menos trabajo supone para la Junta de Festes.
Desde primera hora de la mañana, grupos de amigos y peñistas fueron reservando su espacio en diversos tramos de las vías urbanas con la leña que, a última hora de la tarde, comenzó a arder para dar forma a las brasas sobre las que se asaron cientos de kilos de carne de cordero, longanizas, blanquets, morcillas o cualquier otro producto cárnico, e incluso vegetal –como berenjenas o cebollas–, susceptible de cocinarse a la brasa.
De nuevo, se repitió el ritual de dar vida al fuego a través de montones de buenos troncos –especialmente de naranjo o algarrobo–. Este se extendió por toda la ciudad y sirvió para emparrillar la carne que, posteriormente, llenó las mesas de decenas de casals, garajes y locales.
Por su parte, la reina de los festejos del 2009, Ana Tomás, y las seis damas de su corte aprovecharon esta celebración popular para cenar en la peña Sursum Corda –a la que pertenece el concejal de Fiestas, Héctor Folgado–, donde fueron agasajadas por todos sus integrantes.
La velada acabó de madrugada, en el Barranquet, con la orquesta que, desde hace un tiempo, ameniza la Nit de la Xulla.
fuente: http://www.elperiodicomediterraneo.com
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